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Un psicológo en un Campo de Concentración

El Hombre en Busca de Sentido

Viktor Frankl

Empecé a leer este libro por recomendación de Pablo cuando, en una conversación de lo más trivial, me contó que se trataba de la inmediata reflexión de un psiquiatra judío después de tres años en un campo de concentración nazi.

Me llamó la atención lo inmejorable del punto de vista: un psiquiatra observándose a sí mismo y a miles de personas atravesando una situación límite extraordinariamente deshumanizadora. La interpretación que yo puedo hacer de ese libro desde luego que es muy personal y seguramente lo más interesante es recomendar el libro sin más, diciendo que está considerado –con pleno merecimiento- como uno de los libros más relevantes del s. XX, pero me voy a atrever a hacer mis propias consideraciones.

¿Qué lleva a unos sujetos sometidos a las mayores atrocidades a intentar sobrevivir desesperadamente y a otros a rendirse a la desesperanza y a abandonarse irremediablemente a la muerte? , ¿Cuál es el frágil asidero que lleva a unos a abandonarse y a otros a pelear hasta el final por una vida que apenas merece ser vivida? Sometidos a las mayores tropelías físicas, hambre, humillación, anulación, deshumanización, pérdida de cualquier información sobre su vida, sus esperanzas, incapaces de tomar cualquier decisión ¿por qué unos luchan y otros se rinden? Esta decisión –que aquí ya no es reductible a ningún condicionante externo- es la que -unida a mil factores de suerte- es ni más ni menos que la condición imprescindible para la supervivencia, la más brutal selección de personal para integrar el cuerpo de trabajadores esclavos de la maquinaria de guerra nazi.

Porque aquí –en el precario barracón, en el invierno famélico- la fortuna y las circunstancias, es decir, todo lo que no es libertad, están completamente diferenciadas de la decisión de vivir. La fortuna de ser seleccionado en los miles de traslados, de responder adecuadamente a una pregunta, de pertenecer a una grupo de trabajo u otro, sobrevivir es una casualidad en medio de la incertidumbre más radical, donde la incertidumbre se convierte en desesperanza, barro vital donde florecen las mayores mezquindades, pero también la mayor generosidad.

Porque frente a la determinación de la fortuna y las circunstancia aparece la dignidad de la libertad, la responsabilidad del que no puede cambiar un ápice de su desgracia y aún así no renuncia a ella.

Viktor Frankl, sujeto y objeto de investigación al mismo tiempo, con la humildad de quién hace muchas más preguntas que respuestas, nos relata como un documental la vida del prisionero hecho un número, sorprendiéndose sinceramente ante la aparición en escena de la dignidad, de esa pequeña distancia ante el sufrimiento que permite un ápice de humor, un ápice de libertad que nos permite a todos siquiera decidir cómo tomarnos las cosas, un mínimo espacio que nos hace de pronto dueños de nosotros mismos incluso cuándo ya no se posee nada más.

Y recuerda con emoción la grandeza de tantos humillados y en especial la grandeza absolutamente anónima de algunos (no todos) que encontraron en el Campo de Concentración la oportunidad de alcanzar los niveles más elevados de humanidad.

Al final, nos recuerda Frankl, o mejor dicho, especialmente “al final” siempre hay elección y por lo tanto siempre hay una posibilidad para la dignidad: “la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino”. Y cita a Dostoievski: "solo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos".

En este mundo tan dominado por la autocompasión, la irresponsabilidad, las escusas que nos damos a nosotros mismos, la autoindulgente miseria egoísta y la deprimente fascinación material, celebrar de pronto la responsabilidad que tienen hasta los “hombres desnudos y sin esperanza” en su propio destino, resulta un choque revitalizante y que obliga de inmediato a la reflexión.

Comentarios

06/12/2011 21:01:58

Es sobrecogedor. Lo leí por primera vez en el instituto, no lo mandaron leer en clase de religión, de las pocas cosas que saque de esas clases! Luego lo releí durante la carrera. Y alguna lectura mas me quedara, seguro.

Marta

28/11/2011 23:11:21

Tiene buenísima pinta o nos lo has vendido muy bien. Apuntado para Reyes. Besos

Esther

28/11/2011 22:49:43

Interesantísima reflexión... Desde luego entran ganas de leer el libro. Gracias

mnica

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