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Provoleta de Verduras con lo que tengo en el frigorífico... ¡y sin provolone!

Eso de hacer de la necesidad virtud es casi el dogma básico de la cocina, y mucho, mucho más, del hambriento que no tiene nada pensado y tiene que echar mano de lo queda por ahí.

El otro día me quedaban restos de algunas verduras que había comprado para una crema y para acompañar un pescado.

Así que, casi a punto de que parecieran un mustio reflejo de lo que fueron en su día, las saqué del frigorífico con ánimo asesino: setas (2-3), un trozo de pimiento rojo, judías verdes (bastantes más) y un poco de brócoli; piqué una cebolla y lo rehogué todo lentamente con aceite de oliva.

Y es cierto que la imaginación es siempre un buen aliado de la necesidad, el mejor para las cosas que pasan, para la solución de problemas que no tienen solución buena, de sacar, en fin, mejor partido a todo lo que te va pasando en la vida. Dejar de hacer las cosas sin más para intentar hacer de cada experiencia vital algo un poco más gratificante y sabroso.

Esa mañana camino de Navalcarnero escuché dos canciones en la radio Little Lies de los Fleetwood Mac: ¡Cuántos recuerdos! Es cierto que para mí marcaron una época, y también el Corazón Espinado de Santana, otro que me molaba cantidad, "¡cómo me duele el amor!" y así -oyendo la música- llegué al juzgado pensando en la exagerada insistencia que ponemos en hacer de las relaciones personales algo doloroso, aventurado, disfuncional y a veces hasta destructivo.

¡Cuánto sufrimiento! Cuánto sobrevaloración de las relaciones dañinas en las que todos (o casi todos) nos hemos metido, la distancia que nos da la madurez para ver el sufrimiento inútil en la que nos hemos embarcado por relaciones de las que en absoluto puede derivarse nada positivo, ni gratificante... ni sabroso...

Tengo una cliente a la que estoy llevando una separación, una mujer que ha mantenido una relación durante unos cuatro años con un tío que le ha hecho la vida imposible, ella tiene sólo veintisiete. En este tiempo él a lo único que se ha dedicado es a jugar con ella, a hacerle la vida imposible, cuenta miles de batallas de las que una sola, a cualquier persona ajena a esa relación le hubiera bastado para mandarle a... bien lejos. De esa relación tiene un hijo, del que el padre, según cuenta, ha pasado olímpicamente tanto cuando han mantenido una relación como cuando lo han dejado.

Bueno, pues me llama por teléfono para quejarse de que lleva quince días sin llamarla por teléfono -es decir sin acosarla- y que ha estado ¡ella! intentando averiguar en las diferentes compañías telefónicas si tiene un nuevo número, porque el antiguo le consta como línea dada de baja. ¿Estamos locos? ¿Es tan difícil el desenganche emocional? ¡De las buenas y de las malas relaciones!
Harta estoy de decirle que no le coja el teléfono, que ni siquiera discuta con él, que estamos tramitando en el juzgado el procedimiento, que no es necesario ni conveniente seguir manteniendo un contacto telefónico.

Pero esto solo es un ejemplo de las miles de aventuras de parejas que mantienen una relación insana, poco satisfactoria, pero de la que es imposible evolucionar. Todos conocemos casos, la industria musical lo regodea en mil preciosas canciones que nos insisten en que esa angustia, el masoquista placer de la zozobra amorosa, el mendigar a nuestro amante que no nos abandone aún a costa de nuestra dignidad y mil y un sufrimientos... merece la pena tanto como estar viva.

Y claro, mientras estamos entre uno y otro capítulo de esta infinita telenovela, entre el amor desenfrenado o la soledad desesperada, dejamos en un segundo plano las amistades sinceras, el disfrute de los que tenemos cerca y nos ofrecen sincera compañía, el luchar y el involucrarnos por una situación social crítica, en la que la falta de compromiso roza la criminalidad... también oí en la radio, y me quedé epatada, una entrevista a una cantante cubana que lleva tres años en Madrid, cantaba realmente bien, muy interesante, una chica muy agradable, el entrevistador le pregunta que qué opina de la situación mundial, y esta chica ¡de 20 años! Contesta: "a mí solo me preocupa mi música", pues eso con la música... a otra parte...

¡Ah! Y luego vino a rematarlo el Sr Rouco... la ruindad de oírle decir que hay que echar mano de la caridad para solventar los problemas de esta crisis. Caridad de quien no es capaz de levantar la mirada y proclamar públicamente el bochorno de una medida que echa del sistema sanitario a los inmigrantes indocumentados, al más desprotegido de los desprotegidos, al enfermo sin sostén ni abrigo, al paradigma del producto de nuestras manos sucias.

¡Qué respeto no tendríamos por su religión si hubieran convocado mañana una manifestación multitudinaria en Colón para protestar...! Pero al final da la impresión de que prefieren que la gente no tenga derecho a nada, para así poder ser ellos tan caritativos...

En fin, ¡que vivan Fleetwood Mac... y las verduras!

Ingredientes

Restos de verduras: setas, pimiento rojo, judías verdes, brocolí y cebolla.
Quesos: brie, tetilla y roquefort. Pimienta verde.

Procedimiento

Rehogar primero la cebolla, luego casi dorada echar el resto de verduras (eché de menos calabacín),
pochar unos 7 minutos y salar.

En una fuente colocar las verduras y siguiendo la componenda frigorifiquil le puse por encima unas lonchas de queso Brie, Tetilla y por encima un poquito de Roquefort.

Meter al horno precalentado a unos 200 grados hasta gratinar.

...Ah ¡Y qué viva Santana también... y las canciones de amor!

Comentarios

05/05/2012 20:03:09

ñami,ñami ... qué rico!

antonio

01/05/2012 20:59:22

De nuevo gracias por la receta que tiene una pinta estupenda y es muy socorrida; y por todo lo demás... que cierto es que en algunos casos esas relaciones de "ni contigo ni sin ti", conllevan, además de una degeneración en la salud, un coste de oportunidad muy alto. Un abrazo

Toi

27/04/2012 21:52:30

Otra receta vegetariana, mil gracias!!!! Yo también pasé por eso, por ese lugar tan poco digno y doloroso...es tan corto el amor y tan largo el olvido, y también aquella más reciente que dice: se me olvidó que te olvidé" y ya casi repuesta vuleves a caer!!!!! ¡Qué paparula! (alguien conoce esta expresión? o es sólo rosarina?) Buen puente, Graciela.

Graciela

27/04/2012 19:42:01

Me encanta leerte, cuanta razon tienes! un beso muy grande y disfrutar del puente

Patricia

27/04/2012 19:37:37

Gloria, primero felicitarte por el arte de escribir. La receta super práctica. Buen puente.

Elsa

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