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Una partida de parchís

¡Pues sí! En las cosas importantes es en las que cuesta más acertar. En realidad la vida no se parece a una caja de bombones como decía el señor Gump. La vida se parece mucho más a una receta simple y deliciosa que se hace de cabeza para comer hoy y mañana.

Hablando de la vida, de hacer un blog, de las cosas que vemos cada día, una compañera de trabajo me dijo que la vida para una mujer se parece a una partida de Parchís. Todo parece muy sencillo, un simple juego de suerte para niños, dados, casillas y el ruido de los cubiletes, pero de las decisiones que tomas con cada una de tus fichas depende lo que le pase a todas los demás.

Pero ¿por qué para una mujer? La verdad es que estas cosas afortunadamente ya no tienen mucho sentido. Pero no es menos cierto que hasta no hace mucho para un hombre todo consistía en coger una ficha y tirar pa’alante, normalmente la de tener poder sobre otros, mandar mucho o tener mucho dinero, una importante carrera profesional y ¡hala!, toda la vida a correr y correr olvidándose de todo, ¡a comer o ser comido! ¿Vivir? Eso eran cosas de mujeres. En realidad el resto de las fichas daban igual: la familia, los amigos, el crecimiento personal. Todo se sacrificaba por ser el ganador en una ficha, es decir, perdiendo la partida como hacen los niños cuando aprenden a jugar al parchís. ¿Un historia del pasado? Tal vez, pero desde luego un pasado muy reciente –y que está aún en muchas de nuestras leyes y costumbres-. Tan reciente que proyecta su sombra en muchos de los temas que luego encontramos en los Juzgados.

En gran medida, pese a la indignidad que han supuesto todas las formas de sometimiento machista, las mujeres –a nada que nos han dejado ganarnos la vida por nuestra cuenta- hemos sabido ir pasando por la vida de una manera mucho más inteligente: con unas fichas protegiendo a las otras, avanzando con lógica y logística... En fin, jugando bien al parchís, sabiendo que la suerte es importante pero que la clave es no dejarse nada atrás para que las fichas se protejan unas a otras. Algo se te puede descalabrar, es doloroso, pero no mortal: otras cosas irán entonces primero y lo que has perdido tendrá su espacio para volver sin prisa a renacer

Y sí, a una mujer no le hace falta pasarse las mañanas en los pasillos del juzgado para ver en el caminito de la vida los cadáveres medio zombis de los hombres que ya sólo les queda esperar un CINCO que nunca llega para apenas salir de casa, ¡cuántos de ellos son flamantes “ganadores” que contando de veinte en veinte se han dejado una ficha sola..! Y los que saben jugar al parchís saben lo que ocurre cuando te dejas una ficha atrás: que vas dando tumbos, de casa a la esquina, a empellones de la vida, hecho carnaza para todos los demás...

La vida es un juego, sí, quizá incluso un juego de azar. Pero tiene reglas y estrategias. Y las más importantes tienen que ver con los tiempos, la prelación de los ingredientes, la regulación de la intensidad según cada uno de ellos, y en hacer las cosas con amor y para disfrutar. Sí. Lo han adivinado. Yo también pienso que si sabes algo sobre ser feliz, seguramente se te dé bien cocinar.

Por cierto. Mi nombre es Gloria. Soy abogada. Cuido un marido y dos hijos. A veces ellos me cuidan a mí. Me gusta compartir mi vida con gente con la que estoy bien. Y me gusta mucho cocinar.


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